los juegos y olímpicos y el muendial las competicionas más cotizadas en el fútbol

Cuando los Juegos Olímpicos valían por un Mundial

El mundo del fútbol mira con orgullo a la Copa del Mundo y a los Juegos Olímpicos, seguramente las dos competiciones más cotizadas en el balompié de selecciones nacionales. Y eso que son torneos tan recientes como pueden ser las ligas nacionales de cada país.

A pesar de que el primer partido de fútbol oficial se disputó en el siglo XIX, hasta el siglo XX no se estrenaron ambas competencias. El fútbol entró en los Juegos Olímpicos en el año 1908 en Londres, mientras que la Copa Mundial se estrenó en 1930 con su primera edición en Uruguay. Con el público vibrando en ambos casos.

Unos Juegos Olímpicos sin Aficionados

Hay que recordar que Japón anunció que para la edición de los Juegos Olímpicos de Tokio de este 2021 finalmente no podrá haber aficionados en las gradas. Algo que perjudica mucho a la selección anfitriona, pues apuntaba a ser una de las posibles sorpresas en la lucha por las medallas. Hasta la fecha cuatro selecciones han ganado el oro en los Juegos jugando en casa, una de ellas Gran Bretaña en aquel 1908.

España parece ser la gran favorita para esta edición y más tras la gran Eurocopa realizada. Hasta el gran número de casas de apuestas existentes en España al completo dan como favorita a la roja. Brasil quedaría para el segundo lugar, seguido de Francia. Ya con cifras de menores posibilidades estarían Alemania o Argentina, y tras ellas Japón.

Ni Reino Unido ni Uruguay tendrán participación, dos de las selecciones más polémicas con respecto a la relación entre Juegos Olímpicos y Mundiales. Y es que en algún momento ambos fueron equivalentes. Pues antes de 1930, ¿a quién le correspondía el título de campeón del mundo? Muchos aficionados coinciden en decir que debía ser el campeón olímpico, pero esta denominación nunca ha sido reconocida como tal de forma oficial.

Los Juegos previos al Mundial

El fútbol fue reconocido en el año 1908 como deporte olímpico, aprovechando los Juegos Olímpicos que se disputaron en Londres ese mismo año. Y fue precisamente Reino Unido el que con ayuda de su público se coronaría con el primer puesto del podio venciendo a Dinamarca en la final con claridad. Holanda se haría con la medalla de bronce frente a Suecia, curiosamente el combinado que haría de local en los siguientes Juegos de 1912 en Estocolmo.

En la capital nórdica se repitió el mismo medallero que en Londres, solo que esta vez la victoria de Gran Bretaña sobre Dinamarca fue algo más emocionante, mientras que Países Bajos abusaba de Finlandia por el bronce. Tras la suspensión de la edición de 2016 en Berlín por los efectos de la Primera Guerra Mundial, en 1920 regresaba el torneo olímpico a Amberes con el oro para Bélgica, plata para España y bronce una vez más para Holanda.

Hasta aquí a estos campeones se les consideraba campeones olímpicos, pero también mundiales, pues se habían hecho con el torneo de selecciones absolutas más importante del mundo en aquella etapa. Hasta que llegó la FIFA.

La llegada de la FIFA

En el mundo del fútbol existía la voluntad de crear una Federación Internacional que fuera capaz de aplicar una normativa común y que diera un poco de orden a este deporte que ya llevaba más de medio siglo en primera plana. El francés Jules Rimet era el hombre indicado para ello, pues era un abogado muy inteligente con dotes políticas y también un árbitro aficionado que estaba dispuesto a llevar a cabo un campeonato del mundo de fútbol.

El problema era que la situación en Europa no estaba para reunir a todas las naciones concentradas en un mismo lugar, pues las heridas de la guerra todavía eran profundas. Como medida preventiva, Rimet propuso en el congreso de la FIFA de ese 1921 reconocer el torneo olímpico como un Mundial amateur que se desarrollaría bajo sus consignas y su reglamentación.

Los Juegos Olímpicos de 1924 en París iban a ser la primera prueba piloto. Una prueba que se adjudicó la sorprendente Uruguay frente a Suiza y con Suecia completando el podio. Los charrúas repetirían cuatro años después en Ámsterdam con la medalla de oro lograda frente a Argentina en el partido de desempate. Italia se quedaría con el bronce. Los parisinos ni si quiera sabían ubicar a Uruguay en el mapa, por entonces un país con menor población que la propia capital gala. Sin embargo, muy buena en el balompié.

La Copa del Mundo y el conflicto uruguayo

En 1929, por fin Rimet pudo llevar a cabo su gran proyecto de crear un torneo mundial de selecciones bajo el amparo de la FIFA. Puesto que Uruguay se había adjudicado el oro en los dos últimos Juegos, se le ofreció la posibilidad de albergarlo, lo cual fue aceptado sin pestañear. Y tanto se motivó la selección anfitriona que se acabó llevando la victoria ante Argentina en la gran final. La consolidación del fútbol charrúa.

Desde entonces los Mundiales solo se han paralizado en las ediciones de 1942 y 1946 por la Segunda Guerra Mundial. El gran torneo de selecciones regresó en 1950 en Brasil y fue allí donde Uruguay completó el conocido como “Maracanazo”, que le entregó el segundo Mundial de su historia. ¿El segundo o el cuarto?

Y ahí es donde está la polémica, pues aquellas ediciones de 1924 y 1928 de los Juegos ganadas por los uruguayos bajo el amparo de la FIFA cuando no existía el Mundial, podían considerarse como este torneo. Así incluso lo reconoció la Federación Internacional, aunque fuera en categoría de amateur. Y aunque la FIFA siempre ha hecho pequeños guiños a Uruguay, nunca le ha reconocido esos dos títulos. Y para algunos, si se le reconocen a Uruguay quizá también deberían reconocérsele a Reino Unido o a Bélgica.

Una polémica que difícilmente cesará pasen los años que pasen.

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